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Voz en acción: Participación ciudadana, con hechos.


12 de diciembre 2018.


Si hablamos de democracia de verdad, promovamos la participación ciudadana de verdad.

Nuestra Ley de Leyes considera en su artículo 3 a la democracia “no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.


En pocas palabras, las huellas teñidas por el voto emitido el pasado 1 de julio, no son de tinta perpetua, la democracia no se agota con votar, se trabaja todos los días.


Me gustaría ahondar en esa cita constitucional, con la lengua, todos los mexicanos nos declaramos promotores de la democracia, pero con la consciencia, tenemos la responsabilidad de trabajar en un “sistema de vida”, no seamos solo testigos de la puesta de ladrillos para construir nuestra realidad social, sino que seamos protagonistas y el eje central de toda decisión pública.


Eso en efecto, pero en la causa, muchas autoridades, o incluso sin tener autoridad alguna, manchan ese precepto constitucional y la esencia de nuestra historia consagrada en letras, con decisiones vacías que maquillan la arbitrariedad carente de legalidad y la hacen parecer como “la voz del pueblo”, a algo que ya estaba decidido y solo se escucha bonito que vino de la gente, cuando en realidad esa “gente” son unos cuantos.


Algo nos queda muy claro a los mexicanos, por sangre no llevamos atole, y el atole no se bebe con el dedo.


Cuando se trata de hablar de la voz de la gente en la toma de decisiones, pedimos lo mínimo indispensable, que no se nos abran puertas laminadas cuando dicen que son de madera.

Hablar de participación ciudadana, es dejar atrás las simulaciones, es indignante ser conscientes de que dichas puertas “ciudadanas” dan a cuartos oscuros de demagogia, simulación, con letras de democracia pero fondo de autoritarismo.


¿Qué nos dicen los orgullosos mexicanos de sus representantes?


Según el estudio de EVOLUCIÓN DE LA CONFIANZA EN INSTITUCIONES 2017-2018, de 18 instituciones consultadas, las últimas 3, es decir, los números 16, 17 y 18 respectivamente peor evaluadas en cuanto a nivel de confianza en el país, corresponde a la presidencia, los diputados y los partidos políticos respectivamente.


Las redes sociales ocupan el lugar número 6 de 18, con una confianza media. Conclusión: gran parte de los mexicanos consideran más confiables a las redes sociales que a sus propios representantes populares.


Tenemos un reto monumental, hacer de México, tierra donde florezca la confianza. Si los ciudadanos son parte del problema, que también lo sean de la solución.

Pero este desafío no debe interpretarse como un sinónimo de consultitis aguda con deficiencias prácticas, jurídicas, y trastorno obsesivo compulsivo que no lleva a ningún puerto. La participación ciudadana no es un placebo para el sentir social, es medicina para respirar gobernabilidad, para vivir un estado de derecho.


Por eso los jóvenes pedimos pasos adelante a la transparencia, la ética pública, la legalidad y fortalecimiento de las instituciones. Decimos SI a ciudadanizar los tres poderes, pero decimos NO a hacerlo de manera demagógica y arbitraria.


El reto es ampliar la participación ciudadana sin caer en despotismo simulado. Un marco normativo que haga prácticos los ejercicios de los mecanismos, que sean conocidos por su vida, no por sus letras o polémicas.


También hablar de consultas públicas, jornadas abiertas, mesas de trabajo, agenda pública con voces ciudadanas, pero OJO, con metodología, representatividad, legalidad, auditadas por quien le compete, avaladas por la VERDAD.


Queremos ver a nuestros representantes promoviendo gestiones democráticas en el hecho y no solo en el dicho, abiertas, concretas y legales.


Muchos consideran a México un país heterogéneo, pero es más bien una apelación homogénea, no solo queremos una patria, queremos que sea ordenada.

Promovamos como representantes la participación de verdad, no como muchos lo han hecho que a cualquier taco le llaman cena, a cualquier ejercicio de escucha le llaman consulta y a cualquier decisión le llaman “el pueblo”.

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© 2019 Tania Palacios Kuri